Hola, bienvenido a tu espacio de intercambio de ideas, no hay restricción temática, pero te invito a hablar sobre los bosques y selvas de nuestro país y del mundo entero. También podemos hablar sobre otros temas vinculados al medio ambiente.
jueves, 3 de abril de 2008
Punta Laguna, un pequeño laboratorio social
Punta Laguna, comunidad Maya, ubicada en la frontera entre los Estados de Quintana Roo y Yucatán, en la carretera entre Coba y Nuevo X-Can, representa el fiel reflejo del modelo de desarrollo generado en la Península de Yucatán algunas décadas atrás. Un modelo de desarrollo, basado en el sector terciario, principalmente en el turismo a gran escala y en el ecoturismo. Dicho modelo ha desplazado las actividades tradicionales en la zona, principalmente, la industria maderera y las actividades agrícolas y ganaderas, generando altas perspectivas de crecimiento económico derivado de las grandes inversiones nacionales y extranjeras y el flujo masivo de turistas de todo el mundo.
Sin embargo, el proyecto de desarrollo descrito presenta, al igual que otros en los países pertenecientes a la región mesoamericana, un enorme déficit de inclusión social o, por lo menos, no la requerida para que los nativos incrementes su índice de desarrollo humano (IDH). Asimismo, la integración en el modelo ha evidenciado la falta de un capital social, consolidado en instituciones locales y normas basadas en los principios de responsabilidad, confianza y cooperación.
Sin embargo, el proyecto de desarrollo descrito presenta, al igual que otros en los países pertenecientes a la región mesoamericana, un enorme déficit de inclusión social o, por lo menos, no la requerida para que los nativos incrementes su índice de desarrollo humano (IDH). Asimismo, la integración en el modelo ha evidenciado la falta de un capital social, consolidado en instituciones locales y normas basadas en los principios de responsabilidad, confianza y cooperación.
viernes, 28 de marzo de 2008
El desarrollo, lo humano y las Relaciones Internacionales
Difícilmente los científicos sociales pueden hablar de conceptos concretos y acabados cuando tratan de entender el significado de la palabra desarrollo. La construcción de los referentes es producto de toda una estructura de razonamiento derivada de experiencias personales e intereses ideológicos, con gran dotación de elementos y realidades vinculadas al territorio. Se le añade otra cuestión problemática a esta empresa epistemológica cuando le agregamos el adjetivo humano, es decir, el desarrollo humano.[1]
Para muchas agrupaciones sociales lo humano, sin cuestionarlo, difiere de la interpretación que a ello haga otra comunidad, inciden en ésta: historia, presente y futuro de cada civilización. De dónde surgimos y cómo nos hemos adaptado al entorno nos ha definido en términos concretos en un sistema que involucra elementos de distinta naturaleza, subsistemas de carácter económico, político y social, es decir, una expresión cultural; qué hacemos en términos de la dignidad del individuo y cómo lo estamos logrando, nos da una connotación humana alejada de otra encasillada en la reproducción de los bienes materiales y el consumo; por último, hacia dónde vamos, como nos conducimos a nuestro futuro y que ejercicio prospectivo elaboramos en relación a nuestra diversos escenarios u opciones de vida, de vocación, define nuestro desarrollo.
La implementación de modelos de desarrollo a nivel mundial, partiendo como punto de referencia en la revolución industrial, ha configurado las relaciones humanas por más de dos siglos. Esta revolución ha tenido tanta incidencia en la constitución de los procesos productivos en todas las regiones del planeta, debido a la permanente y ascendente demanda de insumos materiales y humanos para la viabilidad del proceso de desarrollo mundial. Los cambios sólo se asemejan a las transformaciones que la revolución neolítica ha impreso en la historia del homo sapiens. En el Neolítico, aproximadamente 12 mil años antes del presente, la agricultura y la domesticación de los animales produjeron el establecimiento de grupos sociales organizados. Los cambios tuvieron como resultado el surgimiento de las grandes civilizaciones con estructuras sociales organizadas en lo político, lo económico y lo social.
La revolución industrial está caracterizada por distintos saltos cuantitativos y cualitativos del conocimiento y la organización social de los grupos humanos. La aceleración de la revolución científica y tecnológica, el crecimiento de la población, la intensificación del fenómeno migratorio, la creciente demanda de materias primas, mercados manufacturados, el aumento de las vías y medios de trasporte, entre otras expresiones del actuar humano, configuraron un modelo de desarrollo que ha sido rector de sociedad mundial hasta nuestros días; ha instaurado sistemas de explotación del entorno natural, del cual los humanos formamos parte, caracterizados por conductas, objeto de un análisis de las ciencias sociales humanas, por la complejidad y lo paradójico que las define.
Las Relaciones Internacionales, joven disciplina de las ciencias sociales, tiene como objeto de estudio las interacciones de los distintos actores, así como los factores y circunstancias territoriales que las labran y encausan de distinta forma y hacia distintos escenarios. Por ende, la agenda es amplia, multi e interdisciplinaria. Las Relaciones Internacionales se retroalimentan teórica y metodológicamente, de forma amplia y permanente, de las siguientes disciplinas: Sociología, Ciencia Política, Historia y Derecho. El resultado es una ciencia, realidad indiscutible de las ciencias sociales, en constante reto, transformación y actualización. Su agenda es numerosa y diversa. Problemas persistentes aunados emergencias sistémicas, esperan de las Relaciones Internacionales esfuerzos más definidos y científicos para la mayor comprensión y, por deducción, la presentación de propuestas que coadyuven a la consecución del desarrollo humano
El mayor entendimiento del modelo de desarrollo, debe partir primero de qué y cómo construimos nuestra idea del mismo. Si bien diversas escuelas teóricas, de enorme utilidad en los estudios internacionales, como la teoría de la dependencia, la teoría de la modernidad y el neoliberalismo económico, junto con construcciones conceptuales como el desarrollo sostenible, la sociedad en riesgo, la sociedad de la información y la sociedad del conocimiento, han debatido en torno al modelo de desarrollo capitalista imperante desde la revolución industrial, los resultados han producido un conocimiento limitado de la complejidad que representa la empresa de entender y, en un segundo nivel, encausar el desarrollo.
[1] Se entiende por desarrollo humano “el proceso que amplía las opciones del individuo y del nivel de bienestar que logra, que mide el desarrollo en función de cuestiones muy variadas, desde las libertades políticas, económicas y sociales, hasta las posibilidades ofrecidas a cada uno de estar en buena salud, instruido, productivo, creativo y de vivir en la dignidad y el pleno gozo de los derechos del hombre”. PNUD, Informe sobre Desarrollo Humano de 1997
Para muchas agrupaciones sociales lo humano, sin cuestionarlo, difiere de la interpretación que a ello haga otra comunidad, inciden en ésta: historia, presente y futuro de cada civilización. De dónde surgimos y cómo nos hemos adaptado al entorno nos ha definido en términos concretos en un sistema que involucra elementos de distinta naturaleza, subsistemas de carácter económico, político y social, es decir, una expresión cultural; qué hacemos en términos de la dignidad del individuo y cómo lo estamos logrando, nos da una connotación humana alejada de otra encasillada en la reproducción de los bienes materiales y el consumo; por último, hacia dónde vamos, como nos conducimos a nuestro futuro y que ejercicio prospectivo elaboramos en relación a nuestra diversos escenarios u opciones de vida, de vocación, define nuestro desarrollo.
La implementación de modelos de desarrollo a nivel mundial, partiendo como punto de referencia en la revolución industrial, ha configurado las relaciones humanas por más de dos siglos. Esta revolución ha tenido tanta incidencia en la constitución de los procesos productivos en todas las regiones del planeta, debido a la permanente y ascendente demanda de insumos materiales y humanos para la viabilidad del proceso de desarrollo mundial. Los cambios sólo se asemejan a las transformaciones que la revolución neolítica ha impreso en la historia del homo sapiens. En el Neolítico, aproximadamente 12 mil años antes del presente, la agricultura y la domesticación de los animales produjeron el establecimiento de grupos sociales organizados. Los cambios tuvieron como resultado el surgimiento de las grandes civilizaciones con estructuras sociales organizadas en lo político, lo económico y lo social.
La revolución industrial está caracterizada por distintos saltos cuantitativos y cualitativos del conocimiento y la organización social de los grupos humanos. La aceleración de la revolución científica y tecnológica, el crecimiento de la población, la intensificación del fenómeno migratorio, la creciente demanda de materias primas, mercados manufacturados, el aumento de las vías y medios de trasporte, entre otras expresiones del actuar humano, configuraron un modelo de desarrollo que ha sido rector de sociedad mundial hasta nuestros días; ha instaurado sistemas de explotación del entorno natural, del cual los humanos formamos parte, caracterizados por conductas, objeto de un análisis de las ciencias sociales humanas, por la complejidad y lo paradójico que las define.
Las Relaciones Internacionales, joven disciplina de las ciencias sociales, tiene como objeto de estudio las interacciones de los distintos actores, así como los factores y circunstancias territoriales que las labran y encausan de distinta forma y hacia distintos escenarios. Por ende, la agenda es amplia, multi e interdisciplinaria. Las Relaciones Internacionales se retroalimentan teórica y metodológicamente, de forma amplia y permanente, de las siguientes disciplinas: Sociología, Ciencia Política, Historia y Derecho. El resultado es una ciencia, realidad indiscutible de las ciencias sociales, en constante reto, transformación y actualización. Su agenda es numerosa y diversa. Problemas persistentes aunados emergencias sistémicas, esperan de las Relaciones Internacionales esfuerzos más definidos y científicos para la mayor comprensión y, por deducción, la presentación de propuestas que coadyuven a la consecución del desarrollo humano
El mayor entendimiento del modelo de desarrollo, debe partir primero de qué y cómo construimos nuestra idea del mismo. Si bien diversas escuelas teóricas, de enorme utilidad en los estudios internacionales, como la teoría de la dependencia, la teoría de la modernidad y el neoliberalismo económico, junto con construcciones conceptuales como el desarrollo sostenible, la sociedad en riesgo, la sociedad de la información y la sociedad del conocimiento, han debatido en torno al modelo de desarrollo capitalista imperante desde la revolución industrial, los resultados han producido un conocimiento limitado de la complejidad que representa la empresa de entender y, en un segundo nivel, encausar el desarrollo.
[1] Se entiende por desarrollo humano “el proceso que amplía las opciones del individuo y del nivel de bienestar que logra, que mide el desarrollo en función de cuestiones muy variadas, desde las libertades políticas, económicas y sociales, hasta las posibilidades ofrecidas a cada uno de estar en buena salud, instruido, productivo, creativo y de vivir en la dignidad y el pleno gozo de los derechos del hombre”. PNUD, Informe sobre Desarrollo Humano de 1997
El manejo forestal comunitario, su contribución al desarrollo local
México sólo después de Papúa Nueva Guinea es el segundo país a nivel mundial que proporcionalmente posee mayor propiedad forestal colectiva. Ello ha convertido a nuestro país en la vanguardia de la administración forestal por comunidades, generando una estructura social con una dinámica productiva vinculada a un recurso de propiedad común, ubicada a nivel macro en un modelo de desarrollo capitalista cuyo eje es la propiedad privada, basamento fundamantal del libre mercado y lógica del sistema capitalista.
Los tratados de libre comercio, la rigurosa competitividad, el fenómeno migratorio, el deterioro social, entre otras cosas; han puesto al manejo forestal comunitario en un profundo y laberíntico dilema. A saber, adaptan y orientan sus instituciones comunitarias a un esquema de mayor profesionalización administrativa en la empresa forestal comunitaria o los factores exógenos e internos reorientarán a la población a dinámicas económicas ajenas a la silvicultura comunitaria con un impacto mayor en los ecosistemas forestales.
El Balcón, San Juan Nuevo, Noh Bec, Tres Garantías, Calpulalpan de Méndez y otras comunidades y ejidos forestales con reconocimiento nacional e internacional por sus planes de manejo forestales y sus logros sociales, se convertíran en un referente obligatorio en los estudios de desarrollo local y territorial de que en México se contó con un modelo de desarrollo capaz de salvaguardar los recursos naturales e impulsar el crecimiento económico y social de grupos humanos marginados.
De que el manejo y las empresas forestales comunitarias no se conviertan en una anécdota de que las estructuras sociales se adaptan a su entorno en un esquema de sustentabilidad y que en México se contó con esa experiencia y los conocimiento técnicos, administrativos y políticos para concretar la empresa, depende de un ejercicio de autocrítica, de un replanteamiento de lo agrario, de lo rural y de lo territorial, en el vivir cotidiano de nuestra organización social. La abstracción académica y de la conducción política debe tener referentes territoriales, es decir, la bidireccionalidad en la formulación conceptual del desarrollo debe partir de un mutuo reconocimiento de la realidad diaria, arraigada y, en ocasiones contradictoria, de lo rural mexicano. Que la diversidad cultural y ecológica sea nuestro motor y que las desigualdad e inequidad no tengan cabida en el futuro inmediato de México.
Un bonito poema para iniciar, Tus pies de Pablo Neruda
Cuando no puedo mirar tu cara
miro tus pies.
Tus pies de hueso arqueado,
tus pequeños pies duros.
Yo se que te sostienen,
y que tu dulce peso
sobre ellos se levanta.
Tu cintura y tus pechos,
la duplicada púrpura
de tus pezones,
la caja de tus ojos
que recien han volado,
tu ancha boca de fruta,
tu cabellera roja,
pequeña torre mía.
Pero no amo tus pies
sino porque anduvieron
sobre la tierra y sobre
el viento y sobre el agua,
hasta que me encontraron.
miro tus pies.
Tus pies de hueso arqueado,
tus pequeños pies duros.
Yo se que te sostienen,
y que tu dulce peso
sobre ellos se levanta.
Tu cintura y tus pechos,
la duplicada púrpura
de tus pezones,
la caja de tus ojos
que recien han volado,
tu ancha boca de fruta,
tu cabellera roja,
pequeña torre mía.
Pero no amo tus pies
sino porque anduvieron
sobre la tierra y sobre
el viento y sobre el agua,
hasta que me encontraron.
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